El celular nos robó el aburrimiento
Antes, cuando no pasaba nada, uno se quedaba a solas con su cabeza. Miraba por la ventana. Caminaba sin hacer nada. Esperaba en una fila. Se aburría. Y en ese silencio, aunque pareciera inútil, algo empezaba a moverse por dentro: una idea, una pregunta, un recuerdo, una incomodidad, una pequeña verdad. Hoy casi no nos…