Hay personas que se sienten agotadas incluso en días tranquilos
Hay personas que se despiertan cansadas aunque hayan dormido.
No porque hayan hecho demasiado, sino porque llevan mucho tiempo sosteniendo cosas por dentro.
Preocupaciones que no cuentan.
Responsabilidades que no se notan.
Miedos que parecen pequeños, pero pesan.
Pensamientos que vuelven una y otra vez aunque el día esté en calma.
A veces el agotamiento no viene del cuerpo.
Viene de tener que estar bien todo el tiempo.
De responder mensajes, cumplir horarios, sonreír, trabajar, escuchar, resolver, acompañar y seguir funcionando mientras algo por dentro pide silencio.
Por eso hay días tranquilos que igual se sienten pesados.
Porque la calma exterior no siempre coincide con lo que ocurre dentro de una persona.
Hay quienes no necesitan vacaciones, sino descanso emocional. Un rato sin exigencias. Sin explicar nada. Sin tener que demostrar que pueden con todo.
Tal vez deberíamos aprender a mirar mejor a quienes dicen “estoy cansado” sin haber corrido ninguna carrera.
Porque a veces el cansancio más profundo no viene de lo que una persona hizo.
Viene de todo lo que viene aguantando en silencio.