reflexiones de vida

Hay personas que nunca vuelven a ser las mismas después de ciertas heridas

Algunas heridas desaparecen con el tiempo. Otras no. Simplemente aprendemos a convivir con ellas.

Hay experiencias que modifican silenciosamente la manera en que una persona mira el mundo, ama, confía o se relaciona con los demás. A veces no se trata únicamente de grandes tragedias. Muchas heridas emocionales nacen en pequeños abandonos, palabras dichas en el momento incorrecto o silencios que llegan demasiado tarde.

Con el tiempo, las personas aprenden a seguir adelante. Trabajan, sonríen, construyen rutinas, forman vínculos. Pero ciertas marcas permanecen debajo de todo eso, alterando lentamente la forma en que sienten y reaccionan frente a la vida.

Quizás por eso algunas personas se vuelven más frías, más desconfiadas o más silenciosas después de atravesar determinados momentos. No porque hayan dejado de sentir, sino porque entendieron que hay dolores capaces de cambiar profundamente a alguien.

Y aunque el tiempo avance, hay heridas que nunca terminan de cerrarse del todo.

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