El problema de acostumbrarnos demasiado rápido a todo
El ser humano tiene una capacidad enorme para adaptarse. Incluso a aquello que alguna vez creyó imposible soportar. Nos acostumbramos a las ausencias, al cansancio, a los silencios, a la rutina y también a las pequeñas tristezas cotidianas. Lo peligroso es que, muchas veces, esa adaptación ocurre tan lentamente que dejamos de notar cuánto cambió…